Los rondos y las posesiones, el mal endémico del fútbol español y cómo entrenarlos para rendir bien.


Lunes. Para empezar el entrenamiento, rondo. Seguidamente, posesión. Después, ya se verá. Martes, comenzamos el entreno con rondos durante 20 minutos, hasta que se le ocurra al mister qué hacer. Miércoles. Para iniciar el entreno, rondos, como siempre. Y así todos los días.

Esta es la tónica general de muchos equipos españoles, desde equipos de categorías base hasta profesionales, pasando por equipos amateur, quienes en la última década han realizado en sus entrenamientos rondos y posesiones sin sentido, repetidos hasta la saciedad, con un único fin: pasar el tiempo, hacer como que se calienta o se socializa y por supuesto sin perseguir ningún objetivo futbolístico.


Y si estamos de acuerdo en que se juega como se entrena, encontramos la explicación del por qué muchos equipos españoles, en sus partidos y competiciones oficiales, practican un juego posicional, en la gran mayoría de las ocasiones lento y aburrido, y sin embargo no son capaces de progresar hacia la portería rival de manera desequilibrante, y por qué no, de un modo alegre, dinámico y atractivo para el jugador y el espectador, pero sobretodo de manera eficaz, creando peligro y ocasiones de gol, que es de lo que trata el fútbol. Igualmente, los perfiles de los jugadores españoles, trazados por un mismo patrón, carecen en la mayoría de ocasiones de la capacidad de desbordar en duelos individuales o realizar centros laterales al área rival generando peligro, teniendo que importar jugadores de otros países para intentar suplir éstas carencias. Y es que si no se entrena la diversidad propia del juego probablemente se consigan equipos sin recursos para resolver la exigencias del mismo.

El cambio de paradigma y la formación de los técnicos como la solución.

Entender el juego como un constructo lleno de situaciones diversas y complejas, con múltiples soluciones, cuyo fin siempre será hacer gol, en el contexto de una sociedad, con sus jugadores y espectadores, que viven por y para el momento y que demandan acción y emoción en cada segundo, será fundamental, debiendo cambiar “el chip” y volviendo a la esencia del fútbol, la búsqueda constante del gol.


El riesgo de no hacerlo no solo será que nuestro juego sufrirá las consecuencias técnico-tácticas antes descritas. También, como indican los últimos informes de LaLiga e instituciones gubernamentales, corremos el riesgo de la pérdida de interés en el deporte por parte de los más jóvenes, disminución de espectadores por parte canales de televisión, asistentes a los campos cada fin de semana, fuga de talentos a otras ligas o países y, en definitiva, una disminución de los ingresos y empobrecimiento de nuestro deporte rey.

El problema como vemos es estructural pero la formación de los técnicos es pieza clave para el cambio.


Propuestas para el aprovechamiento de un ejercicio que puede ser muy enriquecedor, los rondos y posesiones (bien hechos).


  • Orienta en el espacio tus rondos o posesiones hacia un fin, por ejemplo una línea de fondo, una portería, un cono, etc. No dejes que sean ejercicios planos o sin un rumbo claro.

  • Realízalos en el mismo sentido que se ataca en el campo de fútbol en el que estás. La posición del jugador se habituará a atacar.

  • Utiliza rectángulos en vez de cuadrados o círculos.

  • Las líneas están para algo. Si es fuera, es fuera. En el partido el árbitro no seguirá el juego si el balón sale de los límites del campo. Los jugadores deben habituarse a perfilarse y jugar limitados por esta circunstancia.

  • Tiene que haber oposición y contacto. El fútbol es un deporte de contacto y jugar un 5 contra 1 es irreal.

  • Exige intensidad. Se acabó no meter el pie o jugar lento. Puedes jugar a un toque o dos pero rápido y pidiendo a los defensas contundencia.

  • Busca la interpretación por parte de los jugadores de las superioridades o inferioridades. Esto es que si el rondo o posesión está discurriendo por una zona en la que hay 3 atacantes contra 1 se puede seguir jugando por esa zona y si la situación cambia a una igualdad numérica o inferioridad habrá que salir de ahí para jugar por otra zona inmediatamente.

  • Combina el juego en corto con el juego en largo. Según si existe superioridad, si hay espacio libre por otra zona, etc. Puedes jugar mediante variantes en las que haya que hacer llegar el balón a otros rondos contiguos o a jugadores alejados en el rondo.

  • Persigue siempre un objetivo tecnico-táctico a entrenar y no dejes que tus rondos o posesiones sean la pachanga de inicio del entreno. Si por ejemplo quieres mejorar el juego entre líneas, ese día, en los rondos, preparados con las orientaciones antes expuestas, solicita, por ejemplo, que se jueguen balones entre líneas, entre los defensas que la paran o que busquen conquistar la línea de fondo por arriba de estos o buscando recibir en un espacio libre, premiando con “vidas” a los que consiguen filtrar el balón entre defensas o dan el paso de desmarcarse al espacio libre para recibir.

Es solo un ejemplo. La cuestión es aprovechar un buen ejercicio a nivel organizacional, de gran implicación y participación directa por parte del jugador, con gran riqueza motriz y cognitiva, como son los rondos o las posesiones, para alcanzar los objetivos técnico-tácticos que nos propongamos sin perder la esencia del fútbol.



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